MI MUNDO SUBMARINO:

Aún cuando, Julio Verne describió magníficamente ese mundo desconocido, en su obra 20.000 leguas de viaje submarino, y Jackes Cousteau nos dejó imágenes maravillosas de aquellas secuencias pioneras del submarinismo. No todo esta escrito ni visto. Por eso, este blogge lo dedicaré a ver el paisaje submarino, relajante, cálido y transparente de las costas de Murcia. Y como elemento esencial del blog, una aproximación a mi afición favorita, la pesca submarina, en la que me considero un novato con 36 años de experiencia. Un saludo.



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viernes, 5 de septiembre de 2008

VIENTO DE LEBECHE EN LA MANGA. A PRIMEROS DE SEPTIEMBRE

2 comentarios:

alfonso dijo...

sospecho q las amoladeras, son tambien agradecidas para capti, pues esas imagenes mas se parecen a la torre exagonal q a manga beat.Seguramente, el tiempo q estubo Yac pescando con el viejo amengual, algo se le pego, y no fue precisamente lo bueno

Jack Blake dijo...

Hola Alfonso. Je,je. Las mentiras no se pegan sino que se transmiten como una bola pegadiza que rueda y rueda. Pero no, no mentía Jack, cuando dijo que las Amoladeras estaban desiertas. Lo que ocurre que al hacer la peli, si la ves con detalle detenidamente, he cortado y pegado. El día de las Amoladeras tan solo cayeron las dos lechas y las dos corvinas. No vi ningún otro ser vivo digno de pescar. Pero es normal, que no hubiese quedado nada vivo, teniendo en cuenta que tu estuviste el lunes pescando y yo fuí el miércoles. Despues de pasar tu por allí, si quedaba alguno vivo sabía ya latín, para no dejarse ver. En cuanto al viejo amengual, o mejor dicho, como él se definía o le llamabamos nosotros, Pep, aquel día que llevaba su tubo de bucear de juguete. Je,je. Y aquellas aletas tan gastadas que eran más finas que un papel de cigarrillo. Je,je. Aquel Pep, si que mentía, aunque lo hiciese con gracia. Era y es, hasta que no se doctore, un compulsivo aprendiz de la mentira, cuyo punto débil, es dejarse engañar por otros mentirosos compulsivos. Pero claro, entre ellos se entiende. Personalmente, jamás diré una mentira, salvo que sea para salvar la vida de alguien honrado. Un saludo.