MI MUNDO SUBMARINO:

Aún cuando, Julio Verne describió magníficamente ese mundo desconocido, en su obra 20.000 leguas de viaje submarino, y Jackes Cousteau nos dejó imágenes maravillosas de aquellas secuencias pioneras del submarinismo. No todo esta escrito ni visto. Por eso, este blogge lo dedicaré a ver el paisaje submarino, relajante, cálido y transparente de las costas de Murcia. Y como elemento esencial del blog, una aproximación a mi afición favorita, la pesca submarina, en la que me considero un novato con 36 años de experiencia. Un saludo.



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lunes, 1 de noviembre de 2010

¿Exceso, ignorancia, o incompetencia en la mar?.







Había salido en barca, porque no creí que el viento del noroeste me impidiese bucear aquel día, ya que La Manga se halla protegida del viento del oeste. Pero, nada mas salir del Canal del Estacio, las olas racheadas del fuerte viento impedían avanzar con la embarcación hacia San Pedro. Ni siquiera pegado al abrigo de la costa. Por eso, no había otro remedio que regresar a puerto sin bucear. Pero entrando en el canal, se observaba que al abrigo del saliente del puerto hacía la playa de la Manga y en dirección hacia Cabo de Palos, el agua se encontraba menos revuelta y mas en calma. Así pues, la embarcación en la que iba puso proa hacía la costa al abrigo del viento, no muy lejos del canal, así sería posible volver sin muchos problemas, si el viento en contra arreciaba.
Me dí cuenta que una lancha neumática haciendo cosas raras y zigzagueando seguía la embarcación en la que me encontraba. En aquella iba una pareja, un chico y una chica. No les presté mayor atención.
Pero cuando ya me encontraba preparado para zambullirme, una vez anclada la barca junto a la costa, aquella lancha neumática se acercó. Entonces pude distinguir el escudo de la Consejería de medio ambiente de la Comunidad de Murcia. El chico que la pilotaba, se dirigió a mi, cortésmente saludándome y diciendo que era el guardia de la reservas marinas de Isla Grosa, el Farallón , de las Islas Hormigas y Cabo Palos. Ya llegué a pensar que también iba a decir que era virrey de las Indias Occidentales, de las Orientales, del califato de Córdoba y de las Islas Galápagos, incluidos. Me pareció todo un despliegue verbal de competencias en la mar, concentradas en una sola persona.
Dada mi supina ignorancia y el peligro en que uno se encuentra en el trance de ser un ignorante, me atreví a preguntarle, en que Boletín se había publicado la creación de dicha reserva marina de Isla Grosa y el Farallón, Y el chico me contestó que a primeros de octubre en un B.O.R.M.
Como no sabía nada al respecto, le pregunté, a aquel guardian de aquella, ignorada por mi, reserva submarina, si donde yo me encontraba estaba prohibida la pesca submarina. Y me contestó que él no lo sabía. Me pareció raro que un guardian de una reserva marina, no supiese hasta donde abarcaba el perímetro de la reserva. Algo me olía mal en esa ignorancia parcial por parte de aquel guardian, que no me sacaba de mi ignorancia total. A todo ello, me mosqueó bastante, que dijese que tenía que fotografiar y tomar el registro de matrícula de la embarcación en la que me encontraba. Me dijo que se dedicaba a informar y tomaba nota de las matrículas de los barcos a quien informaba. Aquello no me lo podía creer. Era un día de fiesta, el día de todos los santos, no el de todos los tontos, ni el de todos los ignorantes reunidos. ¿Para que objeto quería la matrícula de una embarcación, si sus ocupantes no estaban haciendo nada ilegal?.
Cuando llegué a casa me leí todos los Boletines Oficiales de la Región de Murcia. Y encontré en el del 5 de octubre de 2010, la creación de la zona Zepa, en la Isla Grosa y el Farallón. Que solo abarcaba una superficie de mar de 300 metros alrededor de las citadas isla y farallón.
Aquel día, tal vez nos encontrabamos a una distancia de tres kilómetros o mas, alejados de aquellas islas. Por eso, me extrañó bastante lo que me dijo aquel chico, que decía ser guardian de una reserva marina de Isla Grosa y el Farallón, cosa inexistente. Lo que existe es una ZEPA de Isla Grosa y el Farallón. Probablemente se pasó en exceso de las aguas protegidas por la ZEPA, persiguiendo una embarcación que estaba muy alejada, al menos tres kilómetros, de la zona de sus competencias y, dandome a entender, que él no sabía nada de nada respecto donde terminaba el perímetro de aquello que tenía que vigilar y además, según supe después de documentarme convenientemente, había cambiado, o tergiversado, los terminos conceptuales, de ZEPA delimitada por una franja conocida, por el de reserva marina sin límites conocidos.
El agua estaba aquel día a 18 grados. Estuve sacando vídeos a un mero de unos dos kilos. Y capturé una lecha y un salmonete. Al mero no le quise matar, después de posar de modelo en mis vídeos.
Pensé que, paradojas de la vida, de seguir así, filmando meros sin matarlos, al final terminaría convirtiéndome en un protector del mero y de su hábitat, allí donde aquel aún se puede pescar, es decir, fuera de las zonas delimitadas por las reservas marinas, por las ZEPAS, y por la Zeporrería de cualquier ignorante

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