MI MUNDO SUBMARINO:

Aún cuando, Julio Verne describió magníficamente ese mundo desconocido, en su obra 20.000 leguas de viaje submarino, y Jackes Cousteau nos dejó imágenes maravillosas de aquellas secuencias pioneras del submarinismo. No todo esta escrito ni visto. Por eso, este blogge lo dedicaré a ver el paisaje submarino, relajante, cálido y transparente de las costas de Murcia. Y como elemento esencial del blog, una aproximación a mi afición favorita, la pesca submarina, en la que me considero un novato con 36 años de experiencia. Un saludo.



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domingo, 23 de octubre de 2011

Doblete de mugélidos y salmonetes grandetes. ültimo fin de semana de camping





















domingo, 16 de octubre de 2011

INSIGNIFICANTES PESQUERAS EN VACAS































domingo, 2 de octubre de 2011

ANTES DE LLEGAR A LA CALAVERA, EN EL PENULTIMO ESCOLLO, DONDE EL VERDE TAPIZA EL FONDO.





































































































































































































































































Lo había decidido después de darle muchas vueltas al asunto. Me iría un mes a un bungalows de madera a pescar en un paraíso perdido entre montes. En el mismo lugar en donde 29 años antes me inicié en esto de la pesca submarina. Al cabo de unos días de estar en aquel camping, me dí cuenta que mi decisión había sido la correcta. Pues de no haber venido a este lugar paradisiaco, mis vacaciones se hubiesen frustrado por la mala mar reinante en aquel maldito lugar en el que habito.

La pesca, no podía considerarse extraordinaria, pero la profundidad de los acantilados, la transparencia de las aguas, y sobre todo la mar en calma, eran tan gratificantes como si el pescado abundase.

La temperatura del agua era de unos 24 grados, el último día, antes de escribir esto, me puse sobre el chaleco de 3 mm, una chaqueta de 7 mm, ya gastada por el uso, con unos pantalones sueltos de 5 mm, también gastados por el uso. Llevaba solo tres kilos y medio de plomos en el cinto.

El día anterior, vi aquel mero. Al principio solo le veía el hocico, y pensé que sería un mero chico. Pero cuando le pude divisar por otro recoveco de aquella cueva, me dí cuenta de que el mero pesaría unos tres kilos.

Bajé varias veces, pero el mero no se presentaba de frente, y huía veloz a esconderse. Le dejé, pensando que al día siguiente, el mero estaría en el mismo lugar, mas relajado y tendría la oportunidad de dispararle certeramente. Pero al día siguiente, ya no le vi. El lugar, era típico de una isla con tesoro de esas de piratas. Se encontraba en un lugar en el que nunca se me hubiera ocurrido mirar. De hecho, nunca miré allí en veintinueve años. La profundidad era escasa. Dos escollos antes de llegar a la roca de la calavera, en donde el fondo estaba tapizado de verde. El mapa del mero lo guardé como un tesoro en mi memoria de pescador submarino, de donde nadie me lo podría quitar. Tal vez otro día el mero vuelva a dar la cara y entonces será cazado infraganti por su curiosidad.

El estanque del destierro fue desguazado. Las piedras milenarias submarinas fueron trasladadas de lugar. Dos peces amur come algas que se encontraban en el estanque, tal vez presintieron el traslado, y optaron por saltar desde su hábitat desde un doceavo piso hasta estrellarse contra el suelo de un jardín que había abajo. Tal vez algunos gatos hambrientos saciaran su hambre con aquellos peces saltadores de pisos.

El resto de los peces que habitaban en el acuario, unos diez peces de todos colores y clases, peces de agua fría que llevaban en aquel lugar viviendo mas de cuatro años, también fueron trasladados junto a su estanque, por medio de una nevera llena de agua. Algunas cañas y carrizos del Mar Menor, fueron arrancados para proveer de vegetación al nuevo estanque, destino de los peces trasladados.

Solo el viejo pescador de caña chino, y el pequeño faro, quedaron en su lugar de origen. No fueron trasladados pues se hallaban pegados con pegamento en múltiples fragmentos. Su traslado hubiese supuesto su destrucción. Esperarían el regreso de los peces de colores, o de otros peces que llenarían de nuevo aquel viejo estanque, para que las noches y los días en aquel destierro malvado fuesen mas llevaderos.