MI MUNDO SUBMARINO:

Aún cuando, Julio Verne describió magníficamente ese mundo desconocido, en su obra 20.000 leguas de viaje submarino, y Jackes Cousteau nos dejó imágenes maravillosas de aquellas secuencias pioneras del submarinismo. No todo esta escrito ni visto. Por eso, este blogge lo dedicaré a ver el paisaje submarino, relajante, cálido y transparente de las costas de Murcia. Y como elemento esencial del blog, una aproximación a mi afición favorita, la pesca submarina, en la que me considero un novato con 36 años de experiencia. Un saludo.



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sábado, 19 de noviembre de 2011

Tres salmonetes dinosáuricos gigantescos junto a un sargo de 700 gramos







lunes, 7 de noviembre de 2011

Otro año que no estaban los dentones


















































El agua estaba a 19 grados. Después de varios días de temporal de poniente, al cesar el viento, la mar en los lugares en los que aquellos días estaba a cubierto del viento, ahora mostraba una resaca y un oleaje de casi dos metros de altura. Era la mar de fondo que volvía a ocupar su lugar barriendo la costa.





No pude penetrar al agua por el sitio de costumbre, pues el oleaje en la costa era tan grande que lo estaban aprovechando los aficionados al surfing, para planear sobre el oleaje. Por dicho motivo busqué otro lugar a cubierto del oleaje de la mar de fondo para meterme en la mar. Llevaba un traje de 7 mm y cuatro kilos de plomo. Después de una hora aleteando sin parar llegué al lugar donde años atrás capturé algunos dentones. Vi uno, era enorme, pero después de varias bajadas y esperas en el fondo, me dí cuenta que los dentones no se acercaban, ni siquiera se dejaban ver. Probablemente, este año, la culpa de la actitud de los dentones escondidos, la tuviese la luna que aún lucía por las noches, y en esas condiciones el pescado caza durante la noche, mientras que de día se mantiene inapetente, escurridizo y asustadizo. Tal vez la culpa la tuviese la elevada temperatura del agua para estas fechas del año. Lo que traía consigo que no existía termoclina, y al no haberla tampoco los bancos de boquerones se encontraban donde deberían encontrarse. Por dichas circunstancias, por todas ellas, o por una sola, o simplemente porque los dentones tenían un día malo, me fue imposible pescar nada, salí con el aro vacío. Otro día será.





Cuando ya por fin salí, después de colgar los fusiles y atarlos con seguridad en la boya, para evitar que la mala mar me los arrebatase, me encontré con unos guardías de la Comunidad Autónoma, y uno de ellos se empeñaba en aseverar que me había visto pescando junto a una red.





Después de haber nadado mas de un kilómetro de ida y otro de vuelta, al salir, me encontré una red colocada en la playa, cosa que está totalmente prohibido. Y como no había otro lugar humanamente posible para salir, tuve que salir por la orilla en los escasos tres metros que la red estaba separada de la playa. Por supuesto que jamás he cometido una ilegalidad, y no era ni el día, ni el momento para cambiar esa sistemática, pero la cabezonería del agente de la autoridad en aserverar algo que era falso y sin fundamento alguno, me sacó de mis casillas y a punto estuve de tomar buena nota de su nombre para presentar una queja ante el superior jerárquico, porque una cosa es respetable y encomiable en un agente de la autorida, que cumpla y haga cumplir la ley, y en caso contrario ser objeto de denuncia por faltar a la verdad y actuar con abuso en sus funciones, o si verdaderamente tiene pruebas de la comisión de una ilegalidad presentar la correspondiente denuncia, respetando en otro caso al ciudadano que respeta la ley.