MI MUNDO SUBMARINO:

Aún cuando, Julio Verne describió magníficamente ese mundo desconocido, en su obra 20.000 leguas de viaje submarino, y Jackes Cousteau nos dejó imágenes maravillosas de aquellas secuencias pioneras del submarinismo. No todo esta escrito ni visto. Por eso, este blogge lo dedicaré a ver el paisaje submarino, relajante, cálido y transparente de las costas de Murcia. Y como elemento esencial del blog, una aproximación a mi afición favorita, la pesca submarina, en la que me considero un novato con 36 años de experiencia. Un saludo.



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martes, 10 de abril de 2012

El pulpo cansado de ser perseguido
















Aquel día el agua estaba en 15 grados. El viento de poniente soplaba con fuerza 4 de Beafour, lo que hacía que el calor del cuerpo bajo el traje de neopreno se evaporase y la sensación de agua gélida hiciese su aparición. No obstante, el radiante sol de primavera mermaba en parte algo de la sensación de frio.
El lugar elegido para bucear aquel día no era distinto al de otros días anteriores. El viento borrascoso del Suroeste no daba otra alternativa si se quería bucear en aguas algo tranquilas al abrigo de la costa. No obstante la zona era aquella en la que en verano en un lugar determinado y limitado de rocas no muy abundantes, los pequeños dentones de uno a dos kilos eran habituales.
Pensaba que al menos vería a aquellos dentones, sobre todo pensaba en ver algún ejemplar de mayor tamaño, debido a que en primavera suelen acercarse a las proximidades de la costa para aparearse. Pero la fortuna no estaba de mi parte aquel día, como tampoco lo había estado en todos los días de vacaciones de la semana Santa, y ello a pesar de haber tentado la suerte en al menos siete días, durante jornadas de cinco y seis horas dandole que te pego a las largas aletas de carbono.
Visto que no ya no iba a pescar denton alguno, pues no vi ni siquiera a uno de aquellos depredadores de veranos pasados, opté por continuar buceando en aquellos escullos que sin asomar sobre la superficie del agua, estaban tan próximos a ella como a una distancia de unos 30 centímetros en algunos rocas cubiertas de posidonia. Pensé que si prestaba atención al lecho submarino, podría descubrir algunos restos de milenarios pecios, de cerámica, o incluso algun objeto metálico que de ser noble podría conservarse en perfecto estado después de varios milenios. Con esa ilusión, esperanza, o, llamemosle consuelo, continué buceando, sin abandonar el fusil de mis manos, por si alguna pieza buena se ponía a tiro. Nada de eso ocurrió. Sin embargo, divisé a varios cefalópodos de aproximadamente un kilo y poco. Pensé que al ser tan chicos podría divertirme un rato con ellos mientras les hacía algunos videos y fotos.
Así que aquel pulpo fue la victima propicia de mis fechorías con aquella pequeña cámara de fotos y videos.
El pobre animal llevaba una pequeña herida en donde nacía una de sus patas. Y huía velozmente del objetivo de mi cámara fotográfica. Pero le estuve persiguiendo durante casi media hora, tal vez incluso durante una hora. Cuando subía a la superficie para ventilarme, el pobre animal respiraba agitado, cansado de tanto huir de un lado a otro.
Traté de introducirlo en un agujero en donde había otro pulpo mas grande, pero la territorialidad no solo se defiende por el dueño del agujero, sino que dentro del mundo submarino, la territorialidad es ley a respetar por los demás animales, incluso de la misma especie.
Al final salí con el aro portapeces vacio, pero en mi cámar submarina permanecían las imágenes y videos robadas a aquel pequeño cefalópodo, que al final volvería a su cueva a descansar, seguro que maldiciendo mis fechorias, ocurrencias, y ánimo persecutorio. Pero la vida submarina es así de insegura algunas veces, para solaz de quienes no habitamos el medio.

1 comentario:

borriquete dijo...

Pues no parece que le desagradara mucho ser filmado, porque me ha parecido ver un sitio donde ha tenido ocasión de esconderse. Mejor así, así has podido firmarlo en todas las poses en que se puede encontrar un chicleto