MI MUNDO SUBMARINO:

Aún cuando, Julio Verne describió magníficamente ese mundo desconocido, en su obra 20.000 leguas de viaje submarino, y Jackes Cousteau nos dejó imágenes maravillosas de aquellas secuencias pioneras del submarinismo. No todo esta escrito ni visto. Por eso, este blogge lo dedicaré a ver el paisaje submarino, relajante, cálido y transparente de las costas de Murcia. Y como elemento esencial del blog, una aproximación a mi afición favorita, la pesca submarina, en la que me considero un novato con 36 años de experiencia. Un saludo.



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domingo, 10 de junio de 2012

El nuevo aro portapeces artesanal. Los pastores de los salmonetes. Estreno de aro portapeces con una salmonetada.

 El agua estaba en 20 grados. Había bajado tres grados desde la semana anterior. Tal vez el fuerte viento de poniente la hubise enfriado. Fuí al lugar de los dentones. Pero no estaban. Unas malditas motos acuáticas pasaban a todo gas próximas a la boya. Hice sonar el pito que había estrenado y que siempre llevo colgado del elástico de la linterna en la muñeca. El sonido agudo y fuerte del silbato, hizo que los malditos moteros, se parasen pensando que el motor de sus malditas motos chirriaba, y temiendo haber jodido el motor, se dedicaron a averiguar si funcionaba bien, dando vueltas próximos a la boya. Entonces, dejé el silbato y utilicé la boca para soltarles toda clase de maldiciones e insultos hasta que se alejaron de allí los muy asesinos.
Pensé que esos moteros deberían ser sancionados por la Guardia Civil, pues se estaban dedicando a pasar a todo trapo junto a las playas concurridas de bañistas, además de junto a mi boya. Unos desalmados asesinos ingnorantes de esos que tanto abunda en la mar.
Hice algunas esperas, pero despues de haber pasado las motos acuáticas, estaba seguro que si los dentones estaban, se habrían marchado despavoridos a otros lugares y otras profundidades mas tranquilas, lejos de la costa y lejos de las motos.
Me metí aquel día con tres kilos de plomo. Llevaba la chaqueta de 7 mm, un chaleco de 3 mm sin mangas y un pantalón de 5 mm. ya gastado. Algo de frio sentía en en trasero. Probablemente la entrepierna del pantaló  tuviese algún agujero por donde entraba agua fria.
No pesqué nada hasta después de estar cinco horas buceando. Fué a partir de ese momento, cuando después de haber capturado el primer salmonete, tras fallar algunos, conseguí colgar del aro unos 12 salmonetes, que pesaban un kilo y doscientos gramos todos juntos. Cuando llegué a casa me comí cuatro de aquellos sabrosos y frescos salmonetes. Guardé en el frigorífico otros cuatro para comer el día siguientes y congelé los últimos cuatro salmonetes que restaban.
Al fin había conseguido mis dos objetivos, estrenar el silbato marino con las malditas motos acuáticas, poniendolas en un brete y también estrené el aro portapeces que me había fabrica, tras perder del anterior.
Curiosamente en treinta años de pesca submarina, este aro que hoy he estrenado, es el tercero que utilizo en mi carrera como pescador submarino.
Los pequeños sargos hacían de pastores de los salmonetes, llevándolos de un sitio para otro y advirtiéndoles de cualquier peligro que se aproximase para que huyesen antes de ser cazados. Es curioso como los peces tienen costumbres y formas de convivir que ya quisieran tener los humanos.

2 comentarios:

borriquete dijo...

Pues ya puestos podias poner el proceso de construcción del aro, pues con tanto barbudo no se aprecia aunque se intuye.

Jack Blake dijo...

No recuerdo la longitud del cable de acero inoxidable. Pero era generosa. Tal vez un metro y medio de longitud. Para calcularlo es fácil, solo hay que calcular la longitud de las dos circunferencias. La más grande es el aro portapeces. La más pequeña es el asa para colgar el aro de la boya con un mosquetón. Sabiendo que la formula de cada circunferencia es igual al Diametro multiplicado por 3,1416. Sabiendo el diametro que queremos, ya podemos calcular la longitud de acero. Lo primero es hacer el cierre, como un hojal pequeño por donde se meterá la punta afilada. Podemos afilar la punta contraria al hojal, o dejarla para el final. Despues del hojal de cierre, hay que hacer el asa de colgar. Luego vamos doblando en forma circular el alambre hasta hacer que la punta afilada quede seis dedos sobrepasando el hojal de cierre. Ya solo hace falta darle la forma al final de la punta, para que pueda entrar por el cierre y no pueda salir. Por último se mete un tubo flexible de goma, silicona o plástico, de unos cinco dedos para que abrace la punta afilada una vez aquella haya sido enganchada del cierre, y con esto evitar que el aro pueda abrirse. Aunque lo que evita la apertura es la forma que le damos seis dedos antes de finalizar la punta afilada. Es decir eso se ve perfectamente en una de las fotos. Un saludo.