MI MUNDO SUBMARINO:

Aún cuando, Julio Verne describió magníficamente ese mundo desconocido, en su obra 20.000 leguas de viaje submarino, y Jackes Cousteau nos dejó imágenes maravillosas de aquellas secuencias pioneras del submarinismo. No todo esta escrito ni visto. Por eso, este blogge lo dedicaré a ver el paisaje submarino, relajante, cálido y transparente de las costas de Murcia. Y como elemento esencial del blog, una aproximación a mi afición favorita, la pesca submarina, en la que me considero un novato con 36 años de experiencia. Un saludo.



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domingo, 21 de octubre de 2012

Como construí el timón del kayak


 
 
 
 













Después de comprobar que el kayak era dominado por el viento de costado de popa, hasta tal punto que la deriva podía ser casi de 90 grados, pues incluso remando de un solo costado era imposible enderezar el rumbo, con el peligro que ello suponía para la seguridad de la navegación en kayak, decidí entrar a Internet, para resolver el asunto. El precio de un timón, con el Kit. completo era casi de 200 euros. Luego había que montarlo agujereando el casco del kayak. Y por último había que encontrar la tienda en donde adquirir el timón específico para la marca del kayak. Eran condicionantes que me eran `prohibitivos. Por eso sabía que en Internet encontraría la solución a mi problema. Efectivamente, nada mas colocar en el buscador las palabras "timón para kayak", aparecieron esos voluntarios anónimos que facilitan sus experiencias a través de la red de redes. Visualice incluso videos en donde se veían montando y fabricando el dichoso timón que me salvaría de la deriva en mis incursiones marineras sobre el kayak recién adquirido. Pero en casi todos los videos y foros sobre construcción de timones para kayak, se empleaba el aluminio duracero. Yo no tenía herramientas para trabajar ese material. Y pensé en utilizar unas tablas de somier que tenía en casa procedentes de un somier roto. Las tablas eran parecidas a la madera náutica, pues tenían varias capas contrapuestas de maderas. De esta forma evitaría su deformación al humedecerla en la mar.
Otro material que debería utilizar a falta de duraluminio, era aquel con el que se fabricaban las tablas de cocina de cortar carne. Era un material de color blanco y de tipo plástico. Que aguantaba muy bien el rozamiento. En cambio era algo frágil contra los golpes. Hice las poleas de subir el timón con dicho material. Y el soporte de las poleas lo hice con tablas de somier unidas con pequeñas escuadras de acero inoxidable. El eje del timón lo hice utilizando una barra de acero inoxidable roscada que pude cortar con un serrucho de acero. Para fabricar los finos cabos que servían para dirigir el timón, utilicé dinema. Esta era un tipo de cuerda que bajo la camisa tenía multitud de filamentos de fibra. Era tan resistente que aguantaría el peso de una persona sin romperse. Para manejar y dirigir el timón con los pies construí con madera de somier y unos discos de tabla de cocina una especie de travesaño que giraba por medio de un eje. De esa forma si giraba moviendo el pie derecho, el kayak giraría hacia la derecha. Y al revés, empujando sobre aquella tabla con el pie izquierdo, el kayak giraría hacia la izquierda. Por otro lado el timón se podría subir y bajar desde la posición del asiento del kayista, por medio de unas cuerdas enrolladas en las roldanas que había fabricado con la tabla de cocina. Al estar las cuerdas enrolladas una en un sentido en una de las roldanas y la otra cuerda enrollada en sentido contrario en la otra roldana, si tiraba de una de las cuerdas el timón subiría sobre la popa del kayak evitando rozar con la playa, mientras que si tiraba de la otra cuerda el timón bajaría hasta colocarse haciendo su función para maniobrar la dirección del kayak. Por la ligereza de los materiales no había añadido un peso excesivo al kayak, cosa que si hubiese ocurrido si en lugar de madera y plástico hubiese utilizado duraluminio.
Por fin después de darle los últimos retoques a mi invento copiado de Internet, decidí no salir de pesca submarina, pues me hallaba muy cansado, después de estar dos días durante varias horas fabricando el dichoso timón. Así que decidí salir a navegar exclusivamente para probar el timón, y aprovecharía también para echar un curricán que no dio ningún fruto. El timón funcionaba a la perfección, pues aquel día el viento soplaba con fuerza 4 de beafour, sin embargo el kayak ya no derivaba como antes de tener el timón, sino que con ligeros movimientos de los pies podía dirigir la embarcación evitando la deriva tan traicionera y tan peligrosa que el viento o las corrientes podrían ocasionar. El objetivo había sido cumplido. Mereció la pena tanto trabajo.

 

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