MI MUNDO SUBMARINO:

Aún cuando, Julio Verne describió magníficamente ese mundo desconocido, en su obra 20.000 leguas de viaje submarino, y Jackes Cousteau nos dejó imágenes maravillosas de aquellas secuencias pioneras del submarinismo. No todo esta escrito ni visto. Por eso, este blogge lo dedicaré a ver el paisaje submarino, relajante, cálido y transparente de las costas de Murcia. Y como elemento esencial del blog, una aproximación a mi afición favorita, la pesca submarina, en la que me considero un novato con 36 años de experiencia. Un saludo.



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domingo, 29 de septiembre de 2013

LA MUERTE DE UN MACROPUERTO DEPORTIVO, PUERTO MAYOR.






El día anterior mi compañero me llevó a aquel lugar fantasmagórico. Era la dársena donde el Sr. Maestre, ya fallecido, deseaba construir un macropuerto. Todo comenzó después de muchos años esperando la oportunidad legal. Pero los ecologistas le tumbaron su macropuerto. Las planchas para encofrar los diques, actualmente corroídas por el óxido, se van desprendiendo unas de otras. El oleaje junto al viento y las corrientes van haciendo su trabajo de destrucción. El sonido que se escucha cuando las planchas chirrían como ventanas abiertas golpeando por el viento, es de película de terror. Solo hace falta que aparezca por allí el gran tiburón blanco, para terminar de un sincope por el susto. Allí no hay vida alguna. Solo plásticos por el fondo de la dársena, piedras tiradas para realizar las paredes del canal, y mucha basura. Bucear allí es perder el tiempo. Tan solo algunos mújoles de esos que comen en el cieno del fondo marino, es lo que puede verse de vez en cuando. El agua esta sucia, tiene un color verdoso que le impide estar transparente. No se ve el fondo que apenas tiene 6 o 7 metros.
La única vida que se observa en las zona sumergida de las planchas de acero, está constituida por lapas, ostras, y corales que van colonizando el fondo submarino de unas planchas de acero que nunca debieron invadir aquella playa.
Parece increíble que los ecologistas no hayan conseguido reponer el paisaje a su anterior estado, antes de cometer la tropelía de meter unas planchas de acero, y de cercar la playa con una valla metálica en donde aún se leen el mensaje de Puerto Mayor. Todo debería volver a su estado original. Si el macropuerto no se va a hacer, que quiten quien tenga responsabilidad en ello, toda esa basura y que la lleven a convertirla en chatarra.
Hoy el agua estaba en 23 y 22 grados. Me metí en donde los dentones. Llevaba tan solo el pantalón sin peto de 3 mm, y la chaqueta de 7 mm, que ahora tendrá unos 5 mm. En las manos llevaba guantes de cuero. Y dos kilos de plomo en el cinto. Al cabo de dos horas tenía una mano congelada. El agua había descendido de los 25 grados del día anterior a tan solo 22. Eso indicaba que el verano había llegado a su fin. Habría que abrigarse para bucear el próximo día.
Una corvina grande se me escapó después de haberla clavado. Vi unas lechas pequeñas que no se acercaban. Y una familia de burros o peces ballesta que me seguía. El frío me impidió estar mucho tiempo en el agua, entré a las 14,20  horas y salí a las 18 hgoras, solo había bajado una 40 veces. Me dolía la garganta, la nuca y los esternocleidomastoideos, además de las parótidas, todo por culpa de ese medicamento asqueroso que el médico me recetó "serenoa repens", compuesto de palmito enano americano. Ya había dejado de tomarlo el día anterior, pero los efectos aún persistían.  Los médicos nos tratan como a conejillos de Indias, o como a coballas. A veces es peor el remedio que la enfermedad. Pero ellos solo recetan el remedio.

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