MI MUNDO SUBMARINO:

Aún cuando, Julio Verne describió magníficamente ese mundo desconocido, en su obra 20.000 leguas de viaje submarino, y Jackes Cousteau nos dejó imágenes maravillosas de aquellas secuencias pioneras del submarinismo. No todo esta escrito ni visto. Por eso, este blogge lo dedicaré a ver el paisaje submarino, relajante, cálido y transparente de las costas de Murcia. Y como elemento esencial del blog, una aproximación a mi afición favorita, la pesca submarina, en la que me considero un novato con 36 años de experiencia. Un saludo.



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lunes, 12 de mayo de 2014

Siete horas en las proximidades de la Bruja

Aquel día había previsión meteorológica de viento del nordeste que rolaría a sureste, de fuerza 3 de Beafour. Había que buscar un abrigo en la mar protegido del viento para poder pescar. Aquel lugar era el ideal. El agua estaba en 19 grados. El traje de 7 mm del año anterior no microporoso después de 7 horas buceando había causado estragos en la piel llenándola de rozaduras y escoceduras. En el cinto tres kilos de plomo. En el chaleco 1,6 kilogramos mas. En total 4,600 kilogramos. Ello indicaba que el traje adquirido hacía un año se había quedado comprimido como si fuese de 4 o 3 milímetros. En otro caso el lastre necesario hubiese sido mayor. El lugar era un auténtico desierto submarino. No había posidonia, lo que indicaba los estragos que en el fondo marino habían hecho los vertidos de estériles minerales vertidos durante tantos años en la costa. No obstante se divisaron algunos meros chicos de un kilo y poco mas, algunos pulpos de un kilo también, y se capturaron dos lechas, dos brótolas, varios salmonetes y un mújol. Un mero de dos kilos fue perdonado porque el disparo no fue muy acertado, o porque habiendo sido acertado, el arpón rebotó en la roca que estaba detrás del mero y este se desclavó. El hecho quedaría en una incógnita, de la que únicamente se conocía el resultado, que ni mas ni menos era agradable: haber acabado la faena justo al ponerse el sol. Eran las 20,30 horas cuando salimos del agua y nos habíamos sumergido a las 13,30. Era la primera vez en este año que había hecho 7 horas buceando. Eso hubiera sido normal en cualquier jornada de los años pasados. Pero en este maldito año, por culpa de la mala mar, por culpa del traje malo que no protegía del frío del agua, y por culpa del kayak, las jornadas de inmersión en la mar no habían pasado de tres o cuatro horas, incluso menos. El maldito colesterol amenazaba de muerte y había que combatirlo con jornadas de muchas horas haciendo inmersiones en numero superior a 100 y haciendo mas de 7 horas. El resultado, la pesca, era una cosa accesoria en relación al peligro de muerte por exceso de colesterol. Había cortado con hábitos peligrosos, como tomar mucha miel. Nada de miel, nada de azúcar. Esos productos, al final se convertían en colesterol. La dieta a base de pescado y hervidos de verduras, mucho ejercicio y mucho

 rel
ax. Esas serían las medicinas para acabar con el maldito colesterol sin tomar una sola pastilla. 
Yo llegué a la cueva que se observa en la foto superior a estas líneas y allí capturé una brótola. A partir de ahí inicie el regreso, pues no divisaba la boya de mi compañero de pesca. Y aun quedaban dos horas dándole caña a las aletas sin parar para volver. Justo el tiempo que quedaba de la tarde antes de ponerse el sol. Cuando llegue a donde se encontraba mi compañero me llevé una gran alegría, pues al no verlo, pensé que se había salido aburrido de no pescar y de la larga jornada de pesca de muchas horas que llevábamos.
Mi compa de pesca estuvo todo el tiempo que duró la jornada, 7 horas,  haciendo largas esperas en fondos de mas de 12 metros. Hizo un doblete de dos lechas con un solo disparo, pero una de ellas escapó.

sábado, 3 de mayo de 2014

Obenques, poleas, stays, spinaker, foque y orza, todo en un kayak por el Mar Menor de la Manga














Me había tomado como objetivo poner un mástil a mi kayak, para desplegar la vela y ceñir o navegar de bolina contra el viento en angulos de 45 grados. Todo parecía perfecto, excepto que para volver al punto de partida tuve que plegar la vela o foque y utilizar los remos. Tal vez mis conocimientos de la ceñida no eran los adecuados. El viento soplaba del sureste de fuerza tres. Intentaba navegar hacía el sur, pero a pesar de utilizar una orza bastante respetable que fabriqué con madera de cortar carne de los chinos fabricada en contrachapado de bambú, y de utilizar el timón del kayak, sólo conseguía derivar hacía el suroeste. Giraba en sentido contrario y solo conseguía dirigirme hacía el nordeste. Dificilmente podría volver al punto de partida que se hallaba hacía levante. No me atreví a navegar a sotavento para no alejarme demasiado del punto de partida. De hacerlo habría llegado a la Isla del Barón. El primer tropiezo lo encontré en la orza que no conseguía trabar con el clavo de acero inoxidable y las cuñas de madera. Después la orza tocaba fondo, lo que me frenaba la navegación. Una vez solucionados esos problemas, a veces se presentaba otro nuevo, que consistía en que la vela se metía entre el stay y el palo mayor, único mástil  del kayak. Lo solucionaba poniendo rumbo a sotavento y la vela salía sóla de su mala situación entre el mástil y el stay. Otro inconveniente es que a fuerza de evitar navegar a sotavento no conseguía una velocidad respetable. No pasé de los tres kilómetros a la hora. Yo sabía que aquella vela navegando a sotavento, sin mástil ni orza podría alcanzar los casi 12 kilómetros por hora.
Después de la jornada llegué a una conclusión, el kayak está hecho para navegar a fuerza de remos, lo demás son tonterías para pasar el rato placenteramente sin hacer ejercicio físico.
Aún cuando llevaba el pantalón con peto de neopreno de 7 mm, me dí un baño después de arribar con el kayak a la playa. El agua del Mar Menor, aquel 3 de mayo, puente de la fiesta del trabajo, había alcanzado la temperatura de 26 grados. Teniendo en cuenta que en el mes de agosto el Mar Menor alcanza los 30 grados centígrados, este dato me hacía suponer que este año el verano se había adelantado y que sería mas caluroso de lo normal.