MI MUNDO SUBMARINO:

Aún cuando, Julio Verne describió magníficamente ese mundo desconocido, en su obra 20.000 leguas de viaje submarino, y Jackes Cousteau nos dejó imágenes maravillosas de aquellas secuencias pioneras del submarinismo. No todo esta escrito ni visto. Por eso, este blogge lo dedicaré a ver el paisaje submarino, relajante, cálido y transparente de las costas de Murcia. Y como elemento esencial del blog, una aproximación a mi afición favorita, la pesca submarina, en la que me considero un novato con 36 años de experiencia. Un saludo.



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martes, 24 de junio de 2014

Un viaje frustrado a Cope













No podía creerlo. Las vacaciones del mes de junio de 2014, no solo no me estaban siendo propicias, sino que eran las peores vacaciones de mis últimos cuarenta años. Había sido previsor, para huir de los vientos de levante de La Manga, había alquilado durante un mes un bungalow en un camping cerca de Mazarrón, con la intención de bucear en lugares en los que hacía mas de 8 años que no lo hacia. Cabo Cope, Villaricos, El Calón, Águilas, etc.
Pero igual que las armas las carga el diablo. Mis previsiones de pasar unas agradables vacaciones las cambió el destino. Primero una semana con una faringitis en cama, la semana siguiente un lumbago que me impedía moverme. Así permanecí en La Manga, durante 15 días de mis vacaciones, mientras que el bungalow pagado permanecía vacío a 80 kilómetros de distancia de donde me hallaba. 
Cuando por fin conseguí poner pie en el bungalow, la mar no me acompañaba. La desesperación de ver que las vacaciones se acababan y que sólo me había podido meter a bucear cuatro días de los treinta que tenia de permiso, me llenaba de una gran insatisfacción. ^Pero, pensaba para reconfortarme, que estas, mis últimas vacaciones antes de jubilarme eran tan malas, para poder saborear las indefinidas que me esperaban dentro de seis meses cuando por fin consiga pasar a la situación de jubilado. De esta forma, me resarciría de una vez por todas las malas jornadas en las que no pude bucear por una razón o por otra, y fundamentalmente porque cuando la mar estaba buena, yo me encontraba enfermo, y viceversa, cuando yo me encontraba sano, la mar estaba mala. 
Aquel día de San Juan, me dirigí al único lugar de la costa de Murcia, al abrigo de Cabo Cope, en donde había un remanso, entre la borrasca de fuerza 5 y 6 del suroeste que barría la costa. No tuve valor de bajar el kayak del coche, porque el viento era peligroso. El espacio en donde la mar estaba planchada era muy limitado y no merecía la pena arriesgar la seguridad. Me di un baño en aquellas aguas calmadas y me marché de vuelta unos cuarenta kilómetros hacia el bungalow. Otro día sería cuando podría bucear en Cope. 

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