MI MUNDO SUBMARINO:

Aún cuando, Julio Verne describió magníficamente ese mundo desconocido, en su obra 20.000 leguas de viaje submarino, y Jackes Cousteau nos dejó imágenes maravillosas de aquellas secuencias pioneras del submarinismo. No todo esta escrito ni visto. Por eso, este blogge lo dedicaré a ver el paisaje submarino, relajante, cálido y transparente de las costas de Murcia. Y como elemento esencial del blog, una aproximación a mi afición favorita, la pesca submarina, en la que me considero un novato con 36 años de experiencia. Un saludo.



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domingo, 19 de octubre de 2014

LA SOMBRA CATALANA ES ALARGADA




Había empezado por estas fecha,s como todos los años anteriores, a tomarle querencia a aquel lugar. Ellos, los dentones, solían visitarlo a una hora determinada del día. Sobre todo en días nublados. Lo estarían haciendo desde ahora hasta el día de la celebración de la Constitución española. Precisamente en años anteriores al día uno de  noviembre le había denominado el día de los santos dentones. Porque año tras año acudían estos animales a aquel lugar, a aquel sitio exactamente que yo conocía, y a la hora que yo tenía prevista. Eso lo hacían todos los años, menos el año anterior. Aún no entiendo que les ocurrió para no venir. 
Quien si iba a venir el próximo día de todos los santos era mi hermana, que vivía en Cataluña mas de cuarenta años. Ella había arraigado tanto en aquel lugar, que tenía dos hijos catalanes y un blog escrito en catalán. Por eso me había propuesto invitarla a comer un buen dentón, si lograba cazar alguno antes de esas fechas. Mi hermana hacía casi veinte años que no venía. Mientras yo que jamás había visitado Cataluña, el año pasado por estas fechas tuve que ir dos veces en menos de una semana. La primera para celebrar una boda, la segunda para el funeral de mi cuñada. Por eso no guardo buen recuerdo de aquel viaje. 
Aquel día, mi compañero de pesca y yo habíamos empezado la jornada entrando al agua a las 13 horas. Nada de madrugar que no es bueno para la salud y produce estrés. 
El agua estaba transparente, a 23 grados centígrados. El sol lucía todo el día. No había ni una nube. Mal día para los dentones, pensé. No obstante estuve haciendo esperas unas trece durante dos horas. A las 15 horas decidimos ir a un lugar a 16 metros de fondo, en donde había buenas piedras para poder cazar un mero. Estuvimos bajando hasta las 18 horas, sin resultado positivo. Tan sólo vi un mero de unos cuatro kilos, que fallé el disparo. Mi compañero capturó a la pareja de aquel mero, de un tamaño mucho menor. Un par de corvinas de casi un kilo cada una y nada más. Después nadamos unos dos kilómetros hasta llegar a una grieta de corvinas gordas, que no estaba a mas de diez metros de profundidad. Mientras mi compañero se entretenía con aquellas corvinas, yo lo hacía en otra grieta con otras gordas también. Pero fallé varios disparos y no le día a ninguna. Pero cuando eran casi las 19 horas y tocaba volver a tierra, pues nos quedaba mas de media hora que darle a las largas aletas para salir del agua, vi una sombra, que supuse era un mero no muy grande, pero si de cerca de dos kilos. No podía distinguir nada de la silueta del mero, sino tan solo una sombra negra al fondo de una grieta. Bajé sin mover el fusil impulsándome por movimientos lentos y disimulados de las aletas mientras apuntaba a lo que adivinaba podía ser la cabeza del animal. Disparé a una distancia de un metro y medio. Hice blanco, porque vi que el arpón vibraba después del disparo,  pero el animal intentó meterse bajo la grieta para enrocarse, cosa que no le dejé hacer, cogiendo el arpón tiré suavemente del él para que no se desclavase. Entonces noté que el mero no era de dos kilos sino de más peso. Tenía la sensación de que se me iba a desclavar con un solo arponazo. Pero me dí cuenta que le había atravesado la cabeza junto al ojo y el arpón le había salido por debajo de las agallas. No obstante, lo cogí con mucho cuidado, le clavé el cuchillo en la cabeza. pero esta era tan grande que no podía atravesar con el cuchillo su duro cráneo. Lo colgué en el aro y mi compañero me ayudó a rematarlo con su afilada daga. Tocaba volver a tierra, el sol se iba a poner en media hora. 
Llevaba aquel día el traje de 7 mm comprado hace varios años que ahora tendría 5 mm. No llevaba peto, pero si un chaleco.  En el cinto sólo llevaba 3,5 kilos de plomo. Era agradable bucear con la temperatura cálida del agua. 
Ya había conseguido proveer el congelador de una pieza para celebrar con mi hermana catalana. El mero de la región de Murcia, pasaría a ser carne catalana en cosas de una semana, el día de todos los santos probablemente. Por eso pensé que la sombra catalana es alargada si este mero la representa en toda su extensión. No obstante, a pesar de la voluminosa cabeza del mero, este sólo pesó 3,75 kilos. 


3 comentarios:

Anónimo dijo...

¡A ver si pasa ya de una vez octubre!Aunque todavía queda noviembre con su día de todos los santos y diciembre con su día de la constitución, fechas ambas peligrosas,por la querencia que siente el dento y el barrilete, por reposar sobre la aleta de blake, en días tan señalados.

borriquete dijo...

Desde que tienes el saco de boxeo estás que te sales...se ve que absorbe las malas vibraciones

Jack Blake dijo...

Bueno, tampoco la causa de las buenas capturas sea el saco de cardioboxing, sino la tensión arterial elevada, y la frecuencia cardíaca alta, lo que me haya posibilitado, que estos inofensivos peces, se hayan prestado a posar en mis largas alegas de carbono.
El refranero es sabio: no hay mal que por bien no venga.
Si supero estos dos meses si morirme de estrés, no habrá dentón ni mero que quiera posar, saldrán disparados cuando sepan que día si y día también estaré esperándolos después de una merecida jubilación.