MI MUNDO SUBMARINO:

Aún cuando, Julio Verne describió magníficamente ese mundo desconocido, en su obra 20.000 leguas de viaje submarino, y Jackes Cousteau nos dejó imágenes maravillosas de aquellas secuencias pioneras del submarinismo. No todo esta escrito ni visto. Por eso, este blogge lo dedicaré a ver el paisaje submarino, relajante, cálido y transparente de las costas de Murcia. Y como elemento esencial del blog, una aproximación a mi afición favorita, la pesca submarina, en la que me considero un novato con 36 años de experiencia. Un saludo.



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martes, 30 de junio de 2015

LA DORADA MAS SOLITARIA DEL LUGAR

Aquel día 28 de junio de 2015, era el día siguiente a aquel otro, en que en 6,5 horas y 96 bajadas al fondo,  mirando con la linterna submarina debajo de las piedras, no vi ningún pez, y por lo tanto no disparé ni un tiro. Sin embargo, ese día si que disparé un solo tiro. Fue en la inmersión número 65, cuando llevaba ya cuatro horas buceando y el fusil no había sido  aún disparado en dos días buceando. Esta vez tuve suerte, aquella dorada solitaria al fondo de la cueva no sabía de la precisión de mi fusil beuchat. Se sentiría acosada, cuando empezó el animal a girar en un sentido y en otro. Esperé mientras apuntaba con el fusil, que hiciese su último giro, y disparé. Seguramente que había comenzado un nuevo giro, porque el arpón le penetró por atrás y le salió por encima del labio superior de su boca. Quedó bien ensartada a pesar de hallarse lejos de donde yo me encontraba. Otra vez mas aquel disparo, me levantó la moral. No era que fuese mal pescador, es que no había ningún pez debajo de las piedras. Solo así, podría entenderse que en dos días, haciendo doscientas inmersiones, mirando debajo de cada piedra doscientas veces y habiendo estado 13 horas buceando, sólo hubiese podido encontrar a aquella dorada solitaria que pesó un kilo después de haberle quitado las tripas. El agua se encontraba en 24 grados. Llevaba una chaqueta de 7 mm, del traje comprado en noviembre pasado, y un pantalón sin peto de 3 mm. En el cinto llevaba 4 kilos de plomos. Al final de los dos días y dado mi bajo entrenamiento buceando este año, sentía dolor en la zona del riñón derecho. El hombro se portó bien, después de haberlo llevado inmovilizado quince días. Tenía mas movimiento y ya no me dolía.


viernes, 26 de junio de 2015

Vehículos submarinos de la Universidad Politécnica de Cartagena.

martes, 23 de junio de 2015

Qué se hundió ahí? Un timón de una nave vikinga. Una cuaderna de un barco con doble quilla. Una piedra de lastre. Unos palos de velamen. Unos clavos de latón.

 Arriba se puede observan una cuaderna de un barco de doble quilla. Era un barco plano, igual que los barcos vikingos.

 Arriba se observa enterrado en la arena una especie de mástil de un barco antiguo.

 Arriba se observa una piedra utilizada como lastre en los barcos antiguos.



 Un mástil de un barco antiguo enterrado entre rocas.

 Restos fósiles del fémur de un animal. Probablemente un elefante.




 Restos fosilizados de una concha de molusco.
 Arriba una piedra de lastre utilizada en la parte baja de la cubierta de los barcos antiguos.
 En la foto de arriba y en las siguientes, se observa una pieza de madera con forma de jamón. Se trata de un timón de un barco muy antiguo. Se utilizaba en la parte lateral de la popa. Y llevaban aquellos barcos vikingos y romanos, dos timones.




 En la foto de arriba, parte del mango del timón de un barco antiguo. Tiene dibujada la forma de un ojo alrededor del orificio donde se unía a la parte lateral de popa del casco. Es curioso que aún pueda observarse los restos de pintura.

En las dos fotos de arriba se observan las tablazones de un barco muy antiguo. Iban unidas con clavos de latón.

miércoles, 17 de junio de 2015

Mis días de fotografía paleontológica y arqueológica, subacuáticas
















 



 








 



















 








Todo había empezado de manera fortuita. Un brazo roto. No podía hacer nada. Así que un día nadando con el brazo colgado, unas gafas submarinas y un tubo. El primer día fue el hallazgo de un resto de cuadernas de barco muy antiguo, junto con el cuello de un ánfora romana y un vaso de bronce o latón dorado.  Llamé al museo de Arqueología Subacuática, y les entregué unas fotos y coordenadas del lugar. Les dejé mi teléfono, pero nunca me llamaron. El segundo día, lo que allí se veía, desde mi punto de vista de fotógrafo submarino aficionado, era algo mucho mas importante que unos restos de un puerto romano. Eran nada menos que los restos fosilizados de animales enorme prehistóricos. Imaginaba cada vez que sacaba una foto que aquello era el fémur, la pezuña, o una vértebra de un gigantesco dinosaurio. Posiblemente los sean, no cabe duda de que la naturaleza submarina no talla piedras en forma de huesos, fémures, vértebras, ni osamenta de  patas. Todo había que verlo desde lejos, pues desde cerca era imposible identificar esas siluetas, dado su gigantesco tamaño.
Tal vez el Mar Menor de La Manga, en la época de los dinosaurios estuviese poblado de ellos, y sucumbieron mientras se bañaban en sus tranquilas y termales aguas cristalinas. Pero eso, no lo sabremos, mientras el Museo competente para ello, no pueda hacer un estudio de esos restos paleontológicos. Y posiblemente, sea la falta de dinero, la poca o nada asignación presupuestaria para descubrir yacimientos nuevos, que serían de ser estudiados, tal vez Patrimonio de la Humanidad. Bueno, si al menos se dignasen sacar unas fotos, eso no cuesta nada, y la profundidad a la que se encuentran los indicados restos, tampoco es importante, sólo tres metros bajo la superficie del mar. Una pena, pienso yo, no mostrar el menor interés. Pero doctores tiene la arqueología subacuática y la paleontología, como para que yo ande preocupado, si se estudian o no. Pero, como habitante del mundo me gustaría saber que aquí hubo dinosaurios, antes de que los volcanes crearan la laguna del Mar Menor. Otra cosa distinta, es que las fotos sean sólo un efecto de mi imaginación. Pero ahí están para verlas.