MI MUNDO SUBMARINO:

Aún cuando, Julio Verne describió magníficamente ese mundo desconocido, en su obra 20.000 leguas de viaje submarino, y Jackes Cousteau nos dejó imágenes maravillosas de aquellas secuencias pioneras del submarinismo. No todo esta escrito ni visto. Por eso, este blogge lo dedicaré a ver el paisaje submarino, relajante, cálido y transparente de las costas de Murcia. Y como elemento esencial del blog, una aproximación a mi afición favorita, la pesca submarina, en la que me considero un novato con 36 años de experiencia. Un saludo.



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domingo, 13 de septiembre de 2015

El día del confort en la mar

  1. Aquel día, tenía las corvas llenas de heridas, después de bucear cuatro días consecutivos durante mas de cinco horas cada día. Dudé entre descansar o meterme a bucear con un pantalón de neopreno tipo bermudas, que dejase las corvas sin protección para evitar las rozaduras. Lo decidí ya tarde, entré al agua a las 15 horas y salí a las 20 horas, estuve unas cuatro horas y media haciendo 78 bajadas a las rocas. No vi nada, excepto un mero de unos dos kilos. Le apunté boca abajo, con el fusil también boca abajo, cargado en la primera muesca del arpón. Con tan solo 3,60 metros de alcance. Dirigí el arpón contra la cabeza del mero, apreté el gatillo y esperaba tirar del arpón con el mero clavado. Pero, ahí estaba la sorpresa, el arpón salía sin haber alcanzado al mero. Tal vez se hallase mas allá del alcance del arpón, tal vez se encontraba a unos cuatro metros de distancia. Tal vez al estar el fusil al revés, puede que la guía del arpón no hiciese un tiro preciso. Sea como fuere, aquel día fue otro mas de los tantos días que no vi pescado y que no aproveché la única ocasión que tuve para clavar un mero.
  2. El agua estaba en 25 grados, llevaba un pantalón tipo bermudas, de neopreno, con una chaqueta recién comprada de 5 mm. En el cinto llevaba 3,5 kilos de plomos. Me encontraba estupendamente, sin frio, ni calor. Sentía un gran confort.  Me desplazaba con suma facilidad por el agua. Era la combinación ideal para los 25 grados de temperatura.
  3. También vi desde lejos dos mújoles de mas de dos kilos, pero no me dieron oportunidad, pues no entraban en las cuevas. Igualmente divisé a lo lejos unas corvinas de mas de un kilo, pero tampoco me dejaron intentar apuntarles, pues desaparecieron entre las rocas a una velocidad pasmosa.
  4. Lo único que había conseguido era clavar una corvina de 400 gramos y un salmonete de unos 300 gramos. Ambos fueron a parar al congelador, mientras yo me comí un trozo de pavo asado en el microondas, con pimienta, tomillo y ya asado le añadí limón y aceite. Está claro que no puedo este año comer de la pesca.

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