MI MUNDO SUBMARINO:

Aún cuando, Julio Verne describió magníficamente ese mundo desconocido, en su obra 20.000 leguas de viaje submarino, y Jackes Cousteau nos dejó imágenes maravillosas de aquellas secuencias pioneras del submarinismo. No todo esta escrito ni visto. Por eso, este blogge lo dedicaré a ver el paisaje submarino, relajante, cálido y transparente de las costas de Murcia. Y como elemento esencial del blog, una aproximación a mi afición favorita, la pesca submarina, en la que me considero un novato con 36 años de experiencia. Un saludo.



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viernes, 4 de marzo de 2016

El cuarto berrugato huyó





Igual que la vez anterior, llevaba el mismo equipamiento, misma temperatura del agua misma fuerza y dirección del viento. El primer avistamiento fue una gran lubina solitaria de más de 7 kilos, que no se aproximó. El segundo fue un mero de unos 4 kilos que desapareció en lo más profundo de una gran cueva. Después capture un salmonete. Dispare a otro que escapó y unos metros más adelante lo encontrar muerto en el fondo, limitándose a recogerlo y comprobar que era mi salmonete, viendo sus vivos ojos y la herida en la cabeza del arpón. Después, bajo una gran roca, en un extremo entre la techumbre de la roca y la arena, casi encajonados, huyendo de mi, divisé cuatro corvinas de arena, o berrugatos. Difícilmente, por la estrechura del hueco entre las rocas vecinas, pude meter el arpón, apuntar y disparar al primer berrugato, igualmente con el segundo, que como el primero quedaron muertos en el acto, por la precisión de los disparos en la cabeza. No ocurrió así con el tercer, al que el disparo, aún cerca de la cabeza, no le fulminó. Antes de sacarlo se debatió. Por eso, tal vez, cuando baje a por el cuarto berrugato, este había aprendido una lección de supervivencia, algo así como una iluminación un extremis, que tal vez le hiciese pensar, al ver a su último compañero debatirse, que los anteriores no  le habían dejado sólo voluntaria y apaciblemente, sino atracados a la fuerza. Fue curioso ver a aquel  ultimo berrugato, que primero me miró con cara de susto, e inmediatamente, comenzó a excavar el fondo de arena con sus aletas pectorales, que a modo de palas, hicieron un pequeño túnel por el que a que inteligente pez escapó de una muerte certera. Aquel último berrugato se llevaría la historia del horror que vivió, observando como eran abatidos sus tres compañeros, y, tal vez, esa historia la trasmitiría a las  sus generaciones venideras de berrugatos. Sabiendo eso, no quería dejarle con vida, pero la inteligencia y los sentidos del berrugato le salvaron la vida, tal vez no sólo a el, sino también a sus descendientes.

El salmonete supertonico, de 378 gramos






El agua estaba entre 13 y 14 grados. Sólo estuve tres horas buceando. Llevaba el traje de 7 mm del pasado año, un chaleco de manga corta, con más de 25 años de antiguedad, biforrado y además dos chalecos más, sin mangas.  En el cinto llevaba 6,5 kilos de plomos. El viento de fuerza 3 arreció del sur. No se veían nada más que pequeños sargos. No había nada bajo las piedras. Después de bajar unas casi 40 veces, vi aquel salmonete solitario. Desde la superficie en die,z metros de fondo se encontraba tranquilo y parecía grande. Baje apuntándole a su cabezota y dispare. Quedó clavado, pero se debatía, por lo que le agarre con la mano rápidamente. Fue entonces, cuando aprecie su tamaño. Era más gordo que mi muñeca y tenía una fuerza impresionante, a pesar de estar atravesado por la cabeza. Aquel salmonete me lo comi  y peso 378 gramos en la báscula de la cocina. Pura proteína marina para el estómago Aquel otro que capture años atrás, al que bautice como salmoneitor, había sido,creó, superado por este nuevo salmonete, al que bautizare como el salmonete superisotonico, porque del mar paso directamente a vena y era tres veces más grande que una lata de bebida isotónica.