MI MUNDO SUBMARINO:

Aún cuando, Julio Verne describió magníficamente ese mundo desconocido, en su obra 20.000 leguas de viaje submarino, y Jackes Cousteau nos dejó imágenes maravillosas de aquellas secuencias pioneras del submarinismo. No todo esta escrito ni visto. Por eso, este blogge lo dedicaré a ver el paisaje submarino, relajante, cálido y transparente de las costas de Murcia. Y como elemento esencial del blog, una aproximación a mi afición favorita, la pesca submarina, en la que me considero un novato con 36 años de experiencia. Un saludo.



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jueves, 2 de junio de 2016

La doncella que hizo un mal contrato de limpieza


 
Me dolía el estómago aquel día. Sentía nauseas desde que entré al agua hasta que llegué a casa y comí. Seguramente la comida del día anterior fue poca y hoy estaba en baja forma. Sea lo que fuere, aguanté 5 horas dándole a las largas aletas sin ver pescado de consideración en cuanto a tamaño. Pocos salmonetes, y fallé muchos disparos, sobre todo en las últimas horas, en las que el estómago me estaba atormentando. No obstante, aún sin ver al banco de magres habitual en la zona y tampoco a los grandes depredadores, si que capturé algunos salmonetes. El agua estaba en 19 grados, me había puesto los dos chalecos y el traje de 5 mm sin peto. En el cinto solo llevaba 4,5 kilos de plomos.
Todo sucedía como siempre, me posicionaba en la vertical de la superficie del agua, sobre un fondo de unos 10 metros, sobre el salmonete o grupo de salmonetes que divisaba desde arriba, después daba el golpe de riñón, hacía las mínimas maniobras de wasalva, para no asustar con las ondas del eco a los salmonetes posados sobre el fondo, apuntaba a la cabeza del salmonete, este a veces se movía huyendo rápido, otras mas despacio y otras no se percataba de que sobre su cabeza a unos metros de distancia había un arpón apuntándole.
Así iba trascurriendo la jornada, el agua estaba muy transparente, el viento de levante no levantaba olas, pero había una mar de fondo, que mareaba. Según el pronostico de meteorología náutica, la mar de fondo era de cerca de medio metro.
Divisé a aquel salmonete desde la superficie. Mientras me ventilaba preparándome para bajar al fondo, vi que una doncella se dirigía cara a cara hacía el salmonete. Entablaron una conversación rápida. Yo pensaba que,  si aprovechaba el momento en el que el salmonete estaba hablando o negociando con el pez doncella, probablemente un servicio de masaje y limpieza, si descendia yo en ese momento de entretenimiento, tal vez el salmonete no me sintiría acercarme y podría capturarlo sin que se moviese. Dí el golpe de riñón, el salmonete estaba negociando con el pez doncella su limpieza y masaje. Me fui acercando mientras apuntaba con el arpón a la cabeza del salmonete, apreté el gatillo, sin darme cuenta que la doncella había concluido el negocio del servicio de limpieza con el salmonete, y estando de acuerdo los dos, ella se colocaba sobre la cabeza del salmonete para iniciar el servicio de limpieza. El arpón, parecía guiado por laser, no podía fallar, atravesó la cabeza del salmonete, pero la doncella también fue atravesada en la cabeza y cayó muerta junto al salmonete. Cogí el salmonete y después a la pequeña doncella, solo para ilustrar la historia, con un mensaje a modo de refrán: -Feliz y servil doncella, antes de hacer un negocio con alguien que va a morir, retírate a tiempo para que sigas siendo feliz y no mueras por llegar a un acuerdo que ya no podrás cumplir porque también habrás muerto-.
Luego vi al pulpo hembra, que días atrás estaba copulando con el macho. Estaba en su cueva, no había comido, ni salido en varios días, pues la puerta de la cueva estaba como si nadie hubiese entrado ni salido en varios días. Estaba allí la enorme hembra de pulpo incubando sus huevos y dándoles oxigeno con su cuerpo bombeando agua constantemente. No abandonaría la cueva, mientras tuviese que cumplir su misión de madre. Ni siquiera la abandonaría para buscar alimento. Así que la dejé tranquila hacer su función reproductora en beneficio del ecosistema y me marché de allí, pensando lo ricos que están los pulpos asados en el horno.  

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